










Acostumbrarse a esto,
a soñar que Cristina Kirchner es mi madrastra y vamos en el auto y le pregunto por qué nunca me regalaste nada vos todavía desde que sos mi mamá?
Luego aparecemos en una fiesta y ella nos encierra a mi y a algunos amigos en un cuarto con techos muy bajos,
apartado de la pista de baile.
En el trayecto nos cruzamos con Pablo Champagne que está con unos amigos gangsta y lo saludo y ellos le preguntan si yo soy su novio, "no" responde Pablo,
y el negrito lindo le dice que entonces "me lo voy a agarrar para mi",
con gusto negrito.
Estamos encerrados en el cuarto y Cristina nos tortura, desaparece y aparece trasladandose por todos lados, está muy tranquila y pedante.
Nosotros gritamos muy fuerte del miedo y le pegamos con una pala hasta dejarla hecha nada, charco de sangre y tripas.
Ella se recompone, se reintegra para seguir dando miedo, con su trajecito a lunares con el cinturón grueso blanco y sus ojos mal pintados.
Ella sigue siendo mi madrastra y yo me pregunto donde está mi mamá que tanto amo, la verdadera, la Susana.
No está y no me percato de la gravedad de eso, tampoco mi padre.
Ella es mi madrastra y nunca me regaló nada, y encima nos encierra y nos tortura, hija de puta te mataría miles de veces aplastando tu cabeza
con una pala hasta que se te salgan los ojos y el cerebro se divida todo en gusanitos, charco de sangre y pelo teñido, rimmel disuelto y trajecito manchado,
ya no te reintegres porque me desperté y no siento miedo, como la mayoría de las veces que tengo una pesadilla, ya no tengo mas jaqueca y no vomito sandia con
hamburguesas, como anoche a las 4.38 de la mañana.