Todavía puede sentir el viento que entraba, como Juan por su casa, a través de la cerradura de la puerta que estaba atrás de su cama, siendo trabada por esta.Se levantó y fue corriendo al balcón, había dejado secando el cuadro que pintó esa misma noche.
Abrís la puerta-ventana, salís: frío seco, pleno junio.
En el momento que entró a la música pudo sentir como la piel que cubre la parte trasera de su cabeza se empieza a sentir tensa, tersa. Su pelo se electriza, Sus ojos se cubren del negro de la pupila, dejando al marrón, simplemente en una esquina, y al blanco del brillo, saturado.
Justo pasó por el lado de la ventana y el sol, que se asoma a través de una nube, intrépido, pero bienvenido, reflejó un rayo que al rebotar en el vidrio penetró directamente en su retina.
Uhó: calor, frió, piel tensa, tersa. TODA.
Decidido a disfrutar de esa sensación se paraliza ahí mismo, prolongando esto al máximo permitido de 2 segundos y medio.
Sigue, camina hacia el placard, esta desnudo y semi-mojado, pero ahora, además, excitado a razón de la sensación nombrada anteriormente.
Se mira en el espejo, le da vergüenza, abre la puerta, toma una toalla color marrón, no le gusta, odia el marrón, o por lo menos en esa toalla.
Duda pero finalmente deja de lado la cuestión estética y opta por cubrir su cuerpo.
Se siente bien, se siente protegido.
Sentado en el parqué ruidoso de su antigua casa, frente al espejo del placard, empieza a analizar su imagen, a analizarse.
En ese momento entra la otra persona en cuestión por la puerta a la que él estaba dándole la espalda, los separa la cama, que paradoja, antes los unía.
Gracias al espejo pudo notar un destello de luz en su cara, el cual viene deslizándose desde el ojo hacia la boca, pasando por el costado derecho de la nariz.
Se da vuelta y lo mira.
No hay nada entre sus miradas, se hacen siamesas.
Siente como puede ver a través de él y leerlo, saber que piensa, lo cual no es malo ni nada, solo que lo siente, y eso no se si es común.
- Que pasa?
- Nada
- Tengo sueño, te bañaste?
- Si, me hizo sentir muy bien
- Te dije..
El mundo parece que se dio cuenta, el mundo parece que puede notarlo muy fácilmente.
No encuentro razón por la que no, si es cuestión de hablar dos palabras y esta a la vista, mañana será mejor, mañana quizás no lo notes, no lo noten, pero hoy disfruto de esta oportunidad, no establezco distancias que son irreales, acá estoy, arriba tuyo, abajo, entre medio. DENTRO.
La segunda persona se acuesta sobre el cubrecama de lana, de invierno, quién lo habrá tejido.
Puede notar que pertenece a alguna familia de origen francés basándose en dos datos, tiene una fecha, 24-11-1918, y los colores que utilizaron cuando lo hicieron.
Buenos Aires tiene una temperatura que hace que redunden las preguntas entre las personas. La cuestión es saber como nos vamos a sentir en el mes posterior, siempre queriendo saber el futuro, siempre queriendo predecir eventos, sin dejar al destino actuar como tal y darnos sorpresas.
- No, no ( corrigiéndose )
Lo mira, sin decir nada, y al instante vuelve a su espejo viendo que hablaba solo porque no conseguía la comodidad y a causa de esto decide sacarse la ropa.
Entra a la cama, esta fría, sabanas de algodón congelado.
- Vení, me muero de frió
Se para, atina a secarse el pelo, sigue excitado, se pregunto por qué.
Parece ser que el sol se apoderó de su cuerpo y decidió centrar todo su calor en esa zona.
Entra a la cama, los cuerpos se encuentran, sin decir nada ni preguntar se abrazan, no saben si fue intencional, sus mentes son diferentes, pero sus cuerpos se aman, se abrazan automáticamente.
Dos personas, cama de una plaza, siente como la planta del pie helada roza su pierna izquierda, cuerpos vivos, excitación para todos, mano derecha en pierna izquierda, vello suave, dedos del pie acarician el empeine del rival, respiraciones enfrentadas, calor, rico perfume, labios, saliva que va y viene, no existen las distancias en esa cama, cuerpos enlazados, no existe la separación en una situación de carencia de temperatura, están, no, está, ya es uno, tarde, no les importa el afuera, ahí adentro es de demasiado goce.
ALEGRIA, llegó el amor.

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